ES / EN
INICIO ⁄ ⁄ CUIDADO DE LA PIEL

CUIDADO DE LA PIEL

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, dependiendo de la localización su grosor es variable (la más delgada en los párpados y la más gruesa en la palma de las manos y la planta de los pies).

La piel es la primera línea de defensa que protege al organismo de agresiones externas como la contaminación; los traumatismos, los rayos solares; las bacterias, los hongos, los virus, etc.

Gracias a sus funciones inmunológicas la piel es capaz de activar mecanismos de defensa (inflamación) ante la presencia de agentes infecciosos y/o lesiones traumáticas, irritativas así como por el contacto con sustancias irritantes.

Hay diferentes tipos de piel:

• Normal: Está íntegra, se encuentra bien hidratada, es suave, flexible, firme y elástica. Con  apariencia y color agradables, no está inflamada, los poros están cerrados y son pequeños, no presenta lesiones significativas.

• Seca: Su hidratación no es adecuada por lo que se presentan arrugas y tiene mayor tendencia al desarrollo de enfermedades de la piel y reacciones alérgicas. También muestra aspereza, pérdida de flexibilidad y elasticidad, grietas y engrosamiento de la capa externa de la piel.

Los padecimientos localizados en un área de piel seca deben tratados con algún medicamento en presentación en pomada cuyo elevado contenido de sustancias emolientes o suavizantes contribuirá a mejorar las condiciones de la piel.

• Grasosa: Su aspecto  es brillante y grasoso. Es provocada por desequilibrios hormonales como  la adolescencia,  la menstruación, el embarazo, el estrés, etc. Se relacionan con lesiones que obstruyen e infectan  los poros de la piel, que terminan desarrollando espinillas, puntos negros, acné, y abscesos.

Los padecimientos de la piel localizados en un área de piel grasosa deben ser tratados con algún medicamento en presentación en crema cuyo contenido de agua favorecerá la humectación de la piel sin aumentar el contenido de grasa de la piel.

• Sensible: Es más delicada que la piel normal. La capa superficial de la piel es sensible a los rayos solares o el contacto con diversas sustancias que pueden provocar inflamación de la piel o dermatitis e incluso fisuras y grietas.

La piel sensible presenta envejecimiento prematuro debido a que la deshidratación hace que pierda su aspecto normal así como su elasticidad y flexibilidad.

Los cuidados básicos que ayudan a mantener la piel sana y protegida contra infecciones son la buena higiene y la hidratación adecuada. Las pieles secas y las grasosas requieren de cuidados especiales para restablecer, sus características y propiedades normales.

1